En el marco de la dictadura cívico militar de 1976 a 1983, se realizaba un operativo gestado por la Policía Bonaerense y el Batallón 601 del Ejército con un único objetivo: secuestrar, torturar y asesinar a estudiantes secundarios que militaban por la obtención del boleto estudiantil gratuito.

La década del sesenta y la primera mitad de los setenta estuvo caracterizada por la politización de los sectores medios, un rasgo que caracterizó a la Argentina de esos tiempos. Las multitudinarias movilizaciones en las calles, “puebladas” y acciones en universidades que se registraron en todo el país a lo largo de estos años, estuvieron marcadas por su protagonismo.

Las escuelas secundarias y las universidades no estuvieron ajenas a este proceso, sino que fueron espacios donde se desarrolló una intensa actividad. A temprana edad, muchos jóvenes comenzaron su inserción política a través de distintos ámbitos de expresión y acción, como por ejemplo, los centros de estudiantes.

Un 16 de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata, la Policía Bonaerense y un batallón del Ejército secuestró a un grupo de jóvenes de 14 a 17 años que había participado de la manifestación por el boleto estudiantil en esa ciudad, derecho que consiguieron en el año ’75 pero que el gobierno de facto suspendió.

Claudio de Acha, María Laura Falcone, Emilce Moler, Patricia Miranda, Daniel Racero, Horacio Ungaro, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Gustavo Calotti. Ellos fueron los estudiantes secuestrados 44 años atrás, llevados al centro clandestino conocido como Arana, donde se los torturó durante semanas. Solo cuatro de ellos pudieron sobrevivir.

Hoy, 46 años después de La Noche de los Lápices, la historia continúa escribiéndose e invita a reflexionar sobre la Memoria, la Verdad y la Justicia.

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