El productor cervecero Hernán Castellani volcó todo su conocimiento a la elaboración de cervezas artesanales y su actualidad está marcada por brindar una capacitación bajo el nombre de “Anatomía de la Cerveza Lupulada”, destinada a cerveceros caseros y microcervecerías.

El mercado de la cerveza artesanal sufrió un golpe bajo, dado que todas las cervecerías y bares permanecen o permanecieron cerrados por la cuarentena. Aún así, la relación entre productor y consumidor renació para no perder el vínculo, caracterizado por la venta permanente de cervezas.

En conexión con este tema, el ingeniero y cervecero Hernán Castellani dialogó con PRESENTE para detallar su actualidad profesional y brindar detalles de los cursos que ofrece.

“Empecé a hacer cerveza hace 15 años, y cuatro años más tarde se me ocurrió trabajar de esto. Estuve en una maltería como control de calidad y manejé un equipo de cocción en una fábrica”, contó Castellani, quien junto a su hermano Ignacio administra la cervecería Don Maltus en Bolívar.

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El cervecero, más comunmente llamado gypsy brewer en la jerga del rubro, fabrica especialmente cervezas Ipa, que “tiene una alta carga de lúpulos en amargor, sabor y aroma”, según contó. Además, en los últimos cuatro años viajó a Estados Unidos para recorrer cervecerías, capacitarse, realizar cursos y congresos, y trabajó como juez en la World Beer Cup, la competencia internacional de cerveza más prestigiosa del mundo. Allí tuvo que analizar siete mil muestras de todo el mundo en 2016 y 2018, años en los que se desempeñó como jurado.

“Me fui apasionando y me metí cada vez más en Ipas Americanas. Me gusta dar cursos a modo de acortar la curva de aprendizaje a los que recién arrancan, es una manera de retribuír todo lo que a mi me enseñaron cuando era chico”, sostuvo el bolivarense, quien además agregó que es el cuarto año consecutivo que los brinda.

Sobre la idea de iniciar una capacitación de manera digital, Castellani indicó: “Buscamos llegada masiva de gente con sponsors, colaboradores, hablamos con cervecerías representativas de todo el país, influencers y proveedores de insumos”. En concreto, “desde México para abajo; ya estuve dándola en Guatemala, Honduras, El Salvador, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil, y otros países de Latinoamérica, y resta definir fechas en Chile, Perú, Uruguay y Argentina”.

En esta misma línea, dijo que dividió el curso en dos: uno para cerveceros caseros, de los cuales hubo 230 inscriptos; y otro para microcervecerías, que tuvo a 310 personas anotadas, y que el objetivo es brindarlo a 16 países distintos.

“Las Ipas me volaron la cabeza, pero fue complicado acomodarla al paladar de la gente hace 10 años”, relató Castellani, y añadió una anécdota ligada al tema: “Caía con un barril a una fiesta donde traía el lúpulo de Estados Unidos y la malta de Alemania, me decían que estaba rica pero amarga, y la dejaban, me pasó durante mucho tiempo. Hoy la cultura cambió”.

Sobre la fábrica de cervezas Don Maltus ubicada en Bolívar, contó que tenía una “buena tecnología para hacer cervezas de calidad, con estilos más tranquilos en cuanto a amargor, alcohol e intensidad, pero para otro público”, refiriéndose a que en la ciudad se valora la bebida de otra forma y hay otro mercado en materia artesanal.

Respecto a sus trabajos como fabricante de Ipas, aseguró: “Quiero vivir de esto toda mi vida. Respiro birra desde que me levanto hasta que me acuesto, no existen feriados ni fines de semana, lo hago con placer. El hecho de cocinar cerveza me fascina”.

Por último, brindó detalles sobre sus proyectos a futuro e hizo hincapié en un libro que sacará en diciembre de este año sobre cervezas Ipas, y además, tiene en mente un relanzamiento de la marca para los próximos meses. “La idea es siempre perfeccionarme, no hago esto porque está de moda”, finalizó.

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