La suspensión de clases significó, por un lado, un desafío para maestras y docentes respecto a cómo garantizar la continuidad pedagógica por fuera del aula; y por el otro, visibilizó una problemática de muchas familias bolivarenses: la alimentación de los chicos.

Estar al día con los deberes escolares no parece una tarea fácil para quienes, por ejemplo, no tienen conexión a internet y el acceso a la alimentación es otra de sus dificultades diarias. Aún así, los chicos y sus familias ponen todo de sí para no perder contenidos.

“Es un aprendizaje para los chicos, profes y también para las familias. Tenemos distintas líneas de contacto, los contenidos se van trabajando y van teniendo respuestas. Los padres responden a la continuidad pedagógica”, sintetizó Rosana Sánchez, titular de SUTEBA Bolívar y vicedirectora de la secundaria 2.

La docente explicó que había “muchísima necesidad en muchas familias” respecto a la alimentación de sus hijos. Es por eso que desde el Servicio Alimentario Escolar (SAE) se acerca casa por casa, según una estimación de cupos por escuela, bolsones de comida no perecedera de modo de suplir a los comedores escolares mientras dure la cuarentena.

“Es un aprendizaje para los chicos, profesores y también para las familias”

Rosana Sánchez

Otra dificultad a la hora de garantizar la continuidad pedagógica surge en hogares donde no hay conectividad, computadoras o siquiera existe la cultura de ingresar al correo electrónico o descargar documentos.

A pesar de ello, el sector docente está haciendo todos sus esfuerzos para que la educación llegue a todos. “Es difícil pero estamos evaluando de qué manera lo garantizamos. Evitamos pedir trabajos muy extensos, que lleven mucho tiempo, por lo que es preferible ir haciendo comprensión de textos. Estamos en un momento de excepción”, sostuvo Sánchez.

Una de las formas de comunicación áulica que más ha funcionado hasta el momento fue el Whatsapp. “En los grupos conversamos con los alumnos y para esta segunda etapa incluimos a los profesores, para que sea más fácil para los chicos expresar su inquietud y que hablen directamente con ellos”, resumió. En otros colegios, como la secundaria 10, se utiliza la plataforma Google Classroom.

En el caso de las escuelas rurales, las maestras preparan los trabajos en sus casas, los acercan a Jefatura Distrital y desde ahí el transporte escolar los distribuye por las casas de alumnos de todos los niveles educativos.

“Se está trabajando muy bien, cada docente está vinculándose y aprendiendo también otras cosas. Nos vamos a dar cuenta que podemos seguir enseñando y los alumnos seguir aprendiendo a través de los nuevos métodos que tenemos más allá de la clase normal”, concluyó Sánchez.

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