La modalidad de estafa telefónica volvió con más fuerza a Bolívar en medio de la emergencia por Covid-19. PRESENTE entrevistó a una de las víctimas del cuento del tío, quien sufrió el hurto de alrededor de un millón de pesos. Un relato que envuelve a muchas personas y genera sensaciones de todo tipo, exclusivo en este portal.

“Todo comenzó con el llamado que le hacen a un amigo de la familia con la excusa de que él y su esposa iban a cobrar los 10 mil pesos del Ingreso Familiar de Emergencia y solicitando los datos de una cuenta bancaria para realizar el depósito correspondiente”, inició el relato.

Esta persona, que fue contactada en primera instancia, no tenía cuenta en ningún banco y ante la llamada que le informaba que iba a percibir el dinero del IFE, buscó alguien de su confianza que pudiera recibir el pago y luego le entregue el monto correspondiente. 

“Acto seguido, los estafadores entraron en comunicación con mi papá, explicándole la situación y los pasos que debía realizar para poder cobrar. Esto constaba de ir a un cajero automático y realizar un trámite al instante”, comentó el bolivarense implicado en esta historia. 

En medio de la situación de emergencia sanitaria, la segunda persona envuelta en este engaño no podía salir de su casa debido a que pertenece a un grupo de riesgo al Covid-19. Por lo tanto, sumó a su hijo, quien terminó siendo la víctima principal de la estafa

“Tuve la desgracia de que nadie me viera en la calle fuera del horario permitido”

“Fui a buscar la tarjeta de mi padre para realizar el trámite que me pedía, aprovechando que me encontraba haciendo algo similar para mi abuela. Desde ese momento, estuve en comunicación con el estafador constantemente”, contó.

La víctima se vió persuadida por el delincuente: “El tipo me fue indicando lo que debía hacer en el cajero, para generar los datos del home banking y luego pasárselos para que realice la transferencia de la prestación”.

Utilizando la excusa de que la cuenta tenía un crédito pendiente, el farsante aludía no poder depositar los 10 mil pesos, buscando conseguir otra cuenta de la familia a la cual acceder

Entrado en confianza y buscando resolver la cuestión, el damnificado decidió: “Justo estaba haciendo trámites para mi abuela, agarré su tarjeta e ingrese nuevamente al cajero para gestionar la información necesaria para el home banking”. 

Mientras los estafadores realizaban los registros de las cuentas y efectuaban las extracciones de dinero, también se mantenían en comunicación con el bolivarense. Con toda la información disponible, le expresaron que su abuela también tenía un crédito y no podía ingresar el pago. 

“Decidí llamar a mi hermano, que conoce al amigo de mi padre porque hay una relación de confianza, para que depositen en su cuenta y listo. Voy a buscar su tarjeta y me dirijo al cajero para hacer lo mismo”, relató la víctima. 

Esto sucedió pasadas las 16 horas y el damnificado no se cruzó con ningún agente de seguridad que le advirtiera sobre la prohibición para circular en la vía pública. “Estuve hasta las 18 horas afuera del cajero esperando para hacerlo y tuve la desgracia de que nadie me viera”, lamentó.

Y añadió: “Tuve que esperar hasta las cinco de la tarde para entrar al cajero con el teléfono, porque el banco estaba funcionando internamente y en ningún momento el personal de la entidad tampoco se dirigió a mí”.

En el caso de la cuenta de su hermano, tras realizar la misma gestión por cajero automático, los estafadores no solo le quitaron todos los fondos que tenía sino que sacaron dos préstamos por una suma mayor de 300 mil pesos.

Horas después, la víctima ya estaba en su casa como si nada hubiera sucedido. “Pasadas las 20, la pareja de mi hermano se comunica conmigo para ver qué había hecho, y cuando le cuento, se da cuenta rápidamente que era una estafa y procedió a realizar la denuncia”. 

“Estamos hablando de una estafa de un millón de pesos aproximadamente”

La Sub DDI Bolívar actuó rápidamente para congelar las cuentas y que los estafadores no puedan seguir realizando movimientos. En lo que respecta a los bancos, el vecino estafado observó que la gestión para obtener los datos fue dificultosa y entorpeció la investigación. 

“No puede ser que un banco te dé un préstamo a través de home banking y sin respaldo alguno. Mi hermano cobra un sueldo básico y no tiene otra cosa. El banco se debería hacer cargo de los dos créditos que sacaron los estafadores ese día”, manifestó esta persona.

“Desconocía lo que era un home banking, no sabía lo que estaba haciendo, pero confié en mi papá y pensé que estaba todo bien. En total, estamos hablando de una estafa de un millón de pesos aproximadamente”, sentenció. 

El damnificado destacó el trabajo de la subdelegación de investigación bolivarense, no solo por llevar a cabo los procedimientos y reclamos rápidamente, sino por haber conseguido varios resultados, encontrando a un estafador e identificando otras estafas.