La Sociedad de Amigos Protectores de Animales de Bolívar (Sapaab) publicó en sus redes sociales “una historia que merece ser contada”. Se trata de Ana María Fuentes Herrero que viajó de Ituzaingó a Bolívar para adoptar a Jack, un perrito rescatado. “Estamos muy felices, Jack es todo amor”, resumió.

El relato de la agrupación bolivarense da cuenta de la historia que protagonizan Ana María y Jack. “A diario vemos noticias tristes de casos de abandono, maltrato, envenenamiento… pero hoy les queremos contar una historia con final más que feliz”, comienza.

Hace un tiempo, un perrito apareció apareció en un barrio de Bolívar, vecinos y vecinas le daban de comer y lo curaron cuando estuvo lastimado. “Era tan bonito que todas las pichas lo querían a él y más de una vez se metía en líos”, publicaron desde Sapaab.

Quienes colaboran con la agrupación decidieron castrarlo para que no corra más riesgos en peleas con otros perros y luego publicaron sus fotos para que sea adoptado. “Pasaron los días y recibimos un llamado telefónico de Ituzaingó. Una señora que buscando a su picho perdido, sigue muchas páginas de protectoras de animales de diferentes ciudades”, continúa el relato.

Ana María vio la publicación de Sapaab y se enamoró del perro. Decidió viajar a Bolívar para conocerlo y, luego de un descanso, volvió a su casa con su nuevo compañero. “Ahora Jack (como lo bautizó Ana) tiene un hogar, una familia que tantos pichos de la calle no llegan a tener nunca! Estamos más que felices y agradecidos a Ana María que se jugó por él y empezaron juntos una nueva vida!!!”, termina la publicación.

Cuando nos vimos nos enamoramos mutuamente

La adoptante fue contactada por PRESENTE y se comprobó que su amabilidad con los animales se replica hacia las personas. “Este es el cuarto Collie que tengo y es como la reencarnación del primero. Me llamó la atención porque tiene las mismas posturas, lo estoy conociendo en mi casa. Fue mirarle los ojitos y me enamoró”, fueron las primera palabras de Ana María.

Anteriormente, la mujer tenía un perro que se llamaba Phil. Por la pandemia, el animal se había estresado y por recomendación de la veterinaria Ana decidió llevarlo al campo para que pueda distraerse. Aprovechó que sus familiares viven en Tres Lomas, Thompson y Salliqueló y en octubre del año pasado fueron al campo de un primo.

“Me mandaba todos los días fotos y videos. En diciembre iba a ir a buscarlo porque lo extrañaba horrores y había otro perro que no se llevaban muy bien. Phil le tenía miedo porque estaba acostumbrado conmigo, hacía más de tres años que lo tenía”.

Finalmente, cuando Ana llamó a su primo para coordinar ir a buscarlo, el perro había desaparecido. “Había entrado una perra alzada que se llevó a los dos perros. El de él supo volver a los quince días pero Phil no volvió más. Lo vieron en el pueblo de Thompson, se había ido caminando hasta allá y después desapareció”, recordó Ana.

Al poco tiempo de conocer la noticia la mujer viajó con su hijo hasta el lugar a buscar a su perro. Desde ese momento comenzó a seguir en redes sociales varias páginas protectoras de animales. “Phil no apareció más y yo entré en una depresión. Puse mucha voluntad para salir pero estaba sola, me faltaba mi compañía, alguien a quien dedicarme porque mis hijos ya son grandes”.

Cuando en las redes de Sapaab vio a Jack, no lo dudó, inmediatamente decidió viajar a Bolívar a buscarlo. Previamente hizo con sus propias manos un pañuelito rojo y blanco “bien canchero” para él. “Mis hijos me dijeron que después no iba a poder salir pero no me importó, yo vivo el momento. Hace pocos años compré un coche usado y esa es mi libertad, mirá para lo que me sirvió”, comentó con una sonrisa.

Así fue como el sábado pasado Ana fue primero a un supermercado donde compró alimento balanceado, juguetes y caramelos para tener en su casa y recibirlo a Jack. “El lunes arranqué, no le dije nada a mis hijos, a las 3.30 de la mañana estaba lista para salir para Bolívar. Al llegar tomé mates con Daiana que es un amor y después lo subimos ente las dos. Llegamos a casa a la tarde, durmió conmigo al lado de la cama y es hermoso”, resumió del día que lo adoptó.

Al llegar a su ciudad, Ana llevó a Jack al veterinario, lo vacunaron y le sacaron los puntos de la castración. “Sube al auto como si hubiese viajado toda la vida conmigo, se portó de diez. Ponía la carita entre los dos asientos mientras yo manejaba. El amor todo lo puede y estamos felices los dos”.

Cuando nos vimos nos enamoramos mutuamente, pobrecito, no ha tenido una infancia para jugar, no sabe lo que es jugar con una pelota. Le di un hueso de cuero que tenía Phil y lo enterró, la supervivencia de haber vivido en la calle”, agregó sobre los primeros momentos de Jack en su nuevo hogar.

Además, a la mañana siguiente Jack se subió a la cama para despertar a su dueña. “Él no quería que me quedara en la cama. Me está ayudando”, dijo antes de ir a dar un paseo con su compañero. “Es un angelito, estuve muy muy triste y él es la mejor terapia. Me sigue a todos lados, debe tener miedo a que lo abandone, pero ya se va a dar cuenta que no lo voy a dejar”, terminó Ana María.

Melina Gómez

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