La sequía profundizada durante el invierno y los primeros meses de la primavera provoca escacez de agua en lagunas de gran parte de la provincia de Buenos Aires. La bajante afectará la actividad recreativa y turística en verano, y aumenta el riesgo de se produzcan mortandades de peces, sobre todo del apreciado pejerrey.

En diálogo con Todo Provincial, el investigador del CONICET que impulsa la cría de pejerrey en jaulas flotantes en lagunas bonaerenses, Darío Colautti, comentó: “En las encadenadas de Chascomús, la Laguna Vitel está con 50 centímetros en lo más profundo. La Salada de Monasterio tendrá 80 centímetros, al igual que Chis Chis y las demás”.

Colautti explicó que “la sequía se viene sintiendo hace varios años por el fenómeno de La Niña”, y consideró que también se suma “el impacto de las obras del Río Salado que facilitan el drenaje de agua de lluvia, haciendo que se depriman las napas que basicamente son las que nutren las lagunas que son cuerpos de agua muy bajitos”.

Según relevamiento de este medio, el faltante de agua afecta a lagunas de toda la provincia con una profundidad media ronda los 80 centímetros, aunque en es más pronunciada en los espejos ubicados aguas arriba de las cuencas. El caso más extremo se da en Navarro donde la laguna se secó completamente.

“Aunque estamos complicados podemos estar peor, hace no tantos años hubo sequías más duras como las ocurridas en 2008 y 2009″, recordó el investigador.

El informe de octubre elaborado por la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequía colocó a 44 municipios del norte bonaerense en la categoría de “superficie afectada por sequía severa”. Incluso advierte que “el déficit acumulado de precipitación en la zona núcleo entre 2020 y 2022 es más bajo que el registrado entre 2007 y 2009, una de las más intensas sequías que haya afectado a la región”.

Además de perjudicar la actividad recreativa y turística que gira en torno a las lagunas del interior bonaerense, el escazo nivel de agua complica la subsistencia de los peces que en ellas habitan. “Ya hubo mortandad en invierno. Cuando hay poca agua, se enfría demasiado y no sobreviven algunas especies como viejas del agua, tarariras, sábalos”, explicó Dario Colautti.

“Mientras tanto, en verano se hacen vulnerables las que no soportan los calores extremos o las floraciones algales por producción de toxinas o consumo excesivo de oxígeno durante la noche. El pejerrey es una de las especies sensibles a estos fenómenos que ocurren en verano”, dijo y advirtió: “Este año hay más probabilidades de mortandad de pejerreyes”.

La bajante provoca un aumento de la temperatura del agua durante los meses de verano, haciendo que se reduzcan los niveles de oxígeno disuelto. Este factor y la mayor proliferación de algas por las mismas condiciones provoca la mortandad de peces.

Además, para el caso del pejerrey, los especialistas explican que cuando la temperatura del agua está por encima de los 28°C dejan de alimentarse y están en malas condiciones fisiológicas.

Fuente: Todo Provincial

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