La atleta paralímpica Brenda Sardón brindó una charla para alumnos y alumnas del Colegio Cervantes, en la que habló sobre sus comienzos en el deporte, los cambios que el remo trajo en su vida, el camino a Tokio y mucho más. 

La representante argentina en los Juegos Paralímpicos volvió a la institución donde tuvo su recorrido educativo para compartir sus experiencias de vida y en el deporte frente a jóvenes estudiantes.

Brenda comenzó su charla hablando de su vida después del accidente, haciendo referencia al libro “El mundo por segunda vez” y dejando un claro mensaje: “Aprender a vivir de nuevo”. Contó cómo se fue acostumbrando a estar en silla de ruedas y que “en el kayak me sentía libre, no necesitaba ayuda para nada”. 

El deporte fue un poco el salvavidas que necesitaba mi vida, además de la ayuda de familiares y amigos que siempre estuvo”, expresó. Sardón tuvo sus inicios en la Escuela municipal de Canotaje en 2013 y meses después participó de un preseleccionado nacional, en el que logró la marca para ir a su primer sudamericano. 

Luego, la remera paralímpica comentó cómo fue su experiencia durante la pandemia: “Estuvimos varios meses entrenando fuera del agua, tenía el ergómetro en el departamento y eso sirvió cuando volvimos en julio. Tener un equipo de trabajo fue lo que me dio el plus que necesitaba”. 

«Nos fuimos poniendo objetivos diarios para que no nos ganen las ansias. No sabíamos cuándo se iba a hacer el clasificatorio continental para ir a los Juegos Paralímpicos (se postergó en varias oportunidades) y cuando finalmente se hizo, hasta que no llegamos a Río no lo creíamos. Ahí conseguimos la clasificación y fue un momento muy lindo con mi entrenador y el equipo«, manifestó Brenda. 

La bolivarense expuso en líneas generales como es el sustento económico en su disciplina: “El remo es un deporte amateur en Argentina y los sponsors nos ayudan mucho en el día a día. Cuando los atletas tendríamos que estar concentrados en entrenar, nos desviamos pensando en el armado del bote, cómo conseguir sponsors, dinero para los viajes, qué vamos a comer, entre otras”. 

Brenda y los Juegos Paralímpicos

“Nos fuimos a Tokio con buenas sensaciones, toda la experiencia previa la viví de una manera distinta al resto de las fechas internacionales. Nos propusimos disfrutar el día a día, las comodidades de la villa eran excelentes, un ejemplo para replicar en todo el mundo”, contó.

Íbamos a buscar un diploma pero sabíamos que las regatas eran muy difíciles, aunque con el desarrollo de la competencia veíamos que la chance estaba. Disfruté mucho la última regata, me sentí muy bien y cuando llegamos nos pusimos a bailar con el equipo. Fue una experiencia única, hermosa”, en referencia a la obtención del diploma paralímpico. 

Ante el pedido de un consejo por parte de una estudiante, Brenda aseguró: “La vida es un cambio continuo, salirse de la comodidad es crecer y ahí es cuando una saca lo que tiene. No hay que permitir que las trabas cierren el camino, hay que tener paciencia y disfrutar el día a día, tanto en el deporte como en la vida”.

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