Este sábado, desde las 14:30 horas, el Grupo Scout San Carlos comenzará con sus actividades anuales. En diálogo con PRESENTE, integrantes de la Jefatura del movimiento que el pasado 2 de marzo cumplió 44 años de vida en la ciudad de Bolívar, invitan a niños, jóvenes y adultos a sumarse a la experiencia.

Actualmente, cerca de 77 niños y jóvenes y 18 personas adultas, entre dirigentes y padres colaboradores, participan del movimiento que tiene su sede en la calle Güemes al 137.

Según explican sus principales dirigentes, Carmen Chávez (Jefa) y Karina Unzué (Subjefa), el grupo busca trabajar en torno a los valores y formar “buenos ciudadanos en un futuro” desde la educación no formal.

¿Cómo se organiza el movimiento?

El Grupo Scout se organiza en “ramas” por nivel etario que son coordinadas por diversos dirigentes:

– Manada: asisten niños y niñas de entre 7 y 10 años, que están a cargo de Sabrina Cuello y Karina Unzué. En esta rama, explicó la Subjefa, “se aprenden valores jugando”.

– Unidad: está conformada por niños, niñas y preadolescentes de entre 10 y 14 años, dirigidos por Natalia Mesa, Karen Seronero y Juan Bustamante. 

“En esta rama se hace hincapié en el uso de herramientas, en que se hagan su propia comida, aprendan a armar su propia carpa y cortar leña para el fuego”, detalló Chávez.

– Caminantes: el grupo abarca a jóvenes y adolescentes de entre 14 y 18 años, que está coordinado por Yamile Infantas y “Jaqui” Sendón. 

“Se trabaja en equipo y cada equipo tiene un jefe. La idea es poder llevar a cabo una ‘empresa’, en la que cada grupo saque los presupuestos necesarios para los proyectos que quieran llevar adelante”, agregó la Jefa.

– Rover: esta última rama está conformada por jóvenes de 18 a 21 años, a cargo de Solange Delupi y de la propia Chávez, quien sintetizó: “En esta instancia empiezan a devolver un poquito de lo que aprendieron en el movimiento, traen sus proyectos personales destinados a la comunidad”.

Desde la Jefatura del Grupo Scout invitan a niños, niñas, jóvenes y a personas adultas a acercarse a la sede. “Siempre necesitamos gente para ayudar, trabajar y conocer, todos tienen lugar. Ser Scout es un estilo de vida, se comparte y se aprende jugando”, concluyó Chávez.

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