Agustín Cabrera: “Voy a estar agradecido de por vida y lo mínimo que sea que pueda ayudar, bienvenido sea”

Agustín Cabrera: “Voy a estar agradecido de por vida y lo mínimo que sea que pueda ayudar, bienvenido sea”

El joven bolivarense volvió a su casa tras estar internado en el hospital Italiano de La Plata y superar un delicado momento de salud. Ante la convocatoria de PRESENTE, accedió a una entrevista a la que llegó junto a su compañera Priscila para contar lo que vivieron y, sobre todo, agradecer a quienes colaboraron en su recuperación.

-Ya estás recuperado y de vuelta en Bolívar…

-Sí, la verdad que sí. Falta la etapa final, el tratamiento de radioterapia que me reprogramaron el turno y comienzo el 1 de agosto con la preparación previa. Es solamente un ganglio que se encuentra aún inflamado en la zona del hilio pulmonar izquierdo y son 15 sesiones de radioterapia, tengo ir tres semanas de lunes a viernes a Olavarría. Queda eso y después rehabilitación de kinesiología porque lo que más sufrí fue en las piernas, el absceso de psoas fue una inflamación bilateral en ambas piernas.

-¿Cuándo comenzó todo?

-Este mal trago comenzó en diciembre. Yo el 6 de diciembre amanecí con la pierna derecha inflamada y colorada, anteriormente a eso tenía el tobillo inflamado pero por ahí era retención de líquidos, me habían dicho que podía ser una posible sinovitis, que tome Diclofenac, que me ponga hielo y nada.

Gracias a Dios, los médicos me lo dicen, en cierta forma la pierna me salvó la vida porque tenía ganglios inflamados en la zona de la axila, de la ingle y eso se notó cuando me hicieron la tomografía. Por ahí se me detectaba cuando lo tenía más avanzado, como no presentaba síntomas, podía ser. Lo agarré a tiempo y con los ciclos de quimioterapia disminuyó todo lo que estaba comprometido que era la médula ósea y todos los ganglios desaparecieron.

Cuando llegué por la trombosis me hicieron un eco doppler y ahí determinaron que era una trombosis venosa profunda, una TVP. Ellos detectaron los ganglios que, al ser indoloros, yo no me había percatado de eso, me hicieron una tomografía con contraste y ahí determinaron que había algo que no andaba bien. El médico terapista Elvio Di Berardino fue el que me facilitó el traslado porque él había estado trabajando en La Plata, tenía conocimiento y me derivó el lunes 6 de diciembre de 2021.

El martes 7 arranqué viaje a La Plata en ambulancia, llegué el miércoles a la madrugada y de ahí en más vino el proceso de biopsia y de hemodinamia donde me colocaron un stent en la vena y cuando estuvo el resultado de la biopsia, aproximadamente a los diez días, me informaron el diagnóstico, los pasos a seguir y el proceso de los seis ciclos de la quimioterapia.

-¿Cuál fue el diagnóstico?

-La cirujana Magdalena Corvalán me dijo que era un linfoma de no Hodgkin tipo B rico en células T y que íbamos a realizar un ciclo R CHOP de seis sesiones que iba a constar de etapas. Le pregunté qué era y me dijo que es un cáncer que se ubica en el sistema linfático, en todos los ganglios que trabajan en la defensa del cuerpo y de la zona que combate las infecciones yo estaba completamente debilitado. Me explicó cómo iba a ser el proceso porque desconocía lo que era una quimioterapia y es una vía intravenosa colocada en el brazo que va pasando líquido, eso debe estar en constante revisión porque se puede tapar.

La enfermedad consta de cuatro etapas llamadas estadios o fases, la etapa uno es la de menor riesgo y el estadio cuatro es cuando estás más complicado. Yo estuve en el estadio cuatro, para hacer una analogía con el Covid, fue como estar en la fase uno que fue la peor.

Muchas cosas no me notificaban, a veces a uno tratan de no comentarle ciertas cosas para no influir psicológicamente. El hematólogo daba el parte diario cuando estaba internado y había cosas que me enteré por mi familia o después de que pasaban. Cuando me hicieron la biopsia de ganglio en el cuello, se asustaron mucho porque al ser anestesia de cuerpo completo y al estar situado muy cerca de la yugular, corría riesgo de no salir de esa cirugía. Eso fue bravo, estuve dos horas dentro del quirófano, costó salir de la anestesia, fue de terror, no para mí porque no lo sentí, pero si para mi familia.

-¿Desde que llegaste a La Plata ya quedaste internado?

-Totalmente. Lo loco fue que anteriormente no tuve ningún síntoma, un esguince no era porque de hecho trotaba, caminaba, hacía vida normal, trabajaba, hacía actividad física y no sentía ningún dolor o molestia en la pierna, en absoluto. Quedé en observación, internado en clínica médica del hospital Italiano y después el cuadro se fue agudizando. Me pesqué bacterias, infecciones intrahopitalarias y el exceso de antibióticos me produjo constipación, diarrea e infecciones.

Después me trasladaron al sector de Unidad de Trasplante de Médula Ósea porque cuando uno está en ese ciclo de defensas bajas permanentemente, se lo pasa a llamar inmunodeprimido y yo estaba controlado en ese sector, aislado de la gente, me veían detrás de un vidrio, solo tenía contacto con los enfermeros y los médicos.

-Qué duro ese momento…

-La verdad que fue durísimo, sí. Recuerdo pasar año nuevo que me tocó estar solo, detrás de un vidrio. En navidad pude estar con mi novia y mi mamá, cuando estaba en clínica médica aún.

Cuando me preguntan cómo se siente respondo que es como cuando estás engripado, con fiebre, dolor de cuerpo y chuchos de frío, así por tres meses, también mucho dolor en las piernas.

-¿Necesitaste trasplante de médula ósea?

-Gracias a Dios, no. Únicamente queda eso en la zona del pulmón izquierdo, ese ganglio que con la radioterapia al focalizarse en esa zona, se terminaría. Son como rayos, como hacerme una placa, diez minutos cada sesión. Primero me van a hacer una tomografía donde hacen las marcas para que en las otras sesiones se apunte al mismo lugar y me van a hacer un simulacro antes de la primera sesión para ver cómo respondo. 

Me prohibieron ciertos tipos de alimentos y me dieron pautas de alimentación para no producir una irritación en el esófago o un ardor estomacal.

-Claro, te dieron el alta para poder venir a Bolívar pero tenés que tener ciertos cuidados…

-Tal cual, permanentemente voy a estar en cuidado durante los cinco primeros años cada dos meses, después cada tres, cada seis y cada un año. Las frutas y verduras estuvieron prohibidas en esa etapa que estuve inmunodeprimido porque no podía comer nada crudo, ahora moderadamente puedo comer. Alcohol no estoy tomando porque me dijeron que lo modere en caso de hacerlo y puedo volver a la vida normal de a poquito, sin esfuerzos, para que el cuerpo y las defensas se vayan adaptando hasta hacer la vida que habitualmente hacía.

-¿Hasta cuándo estuviste internado en La Plata?

-Desde el lunes 6 de diciembre de 2021 hasta el 8 de marzo que me dieron el alta definitiva del hospital. Por tres meses me quedé en un departamento en cercanías porque tenía fiebre cinco o seis veces por día y las primeras dos altas era ir y volver a la hora. La última alta fue definitiva, llegué a Bolívar el 15 de junio y volví algunas veces al hospital Italiano. Ahora tengo turno para el 28 de julio.

-¿Cómo te llegaba la información que en Bolívar se organizaban jornadas solidarias para recaudar dinero para enviarte a La Plata?

-Siempre estuve conectado con el celular, solo los días que estaba mal y con las defensas bajas no lo agarraba, Los primeros días fueron más bravos, pero me llegaban las noticias. Siempre miraba las páginas y las redes, estaba actualizado.

-¿Te servía, te daba fuerzas?

-Sí, totalmente. Fue muy loco que mucha gente sin conocerme me daba aliento, me ayudaba a salir adelante, me daba fuerzas y me ofrecía lo que estuviera a su alcance, también gente que pasó por la enfermedad, eso es impagable.

Tengo la suerte de haber estado y estar en la música y, al tener tantos conocidos, organizaron una movida enseguida, eso me ayudó muchísimo y estoy completamente agradecido. Hay gente que sin conocerme desde el primer momento se solidarizó y me brindó su granazo de arena, porque fue una ayuda no solamente económica sino también psicológica. Hay que estar fuerte de la cabeza y ver que tanta gente estaba esperando que evolucione, que salga adelante, fue increíble la fuerza que me dio, saber que no estaba solo.

-¿Bolivarenses que viven en La Plata también se acercaban?

-Sí, en realidad quisieron acercarse pero en la etapa de defensas bajas e inmunodepresión me recomendaban que no, que solo pasara una persona por día. Fue una fecha muy complicada por el Covid, había muchos casos y había que tener muchas precauciones. Entraban mi novia, mi tía y mi mamá con un delantal, una cofia en la cabeza y guantes, era sumamente cuidadoso todo para cuidarme porque estaba propenso a contraer cualquier tipo de bacteria.

-¿Quiénes estuvieron con vos todo el tiempo en el hospital?

-Mi novia, Priscila Rodríguez, mis tías Carolina, Mariana, Silvia, Patricia, mi mamá Adriana, mi hermano Luis que fue con la mujer y después los demás que no fueron porque los frenaba, pero por estar hubiesen estado muchos más presentes. Muchos amigos quisieron ir, conocidos que estaban en La Plata, pero por los motivos que mencioné antes, no podía.

(A Priscila) -Como novia, ¿cómo viviste todo esto?

-Fuimos por un problema que ni siquiera era dolor, en la guardia nos dijeron que lo tenían que dejar internado y ahí ya se me cayó el mundo porque eso no era una buena señal. Al otro día el médico dijo que había que hacer muchos más estudios, que había que derivarlo a La Plata y ya me había abierto más o menos el paraguas. Le dije a una de las tías de él que me arme una mochila con lo que encuentre y nos fuimos los dos en la ambulancia.

Los seis meses estuve al lado de él, no me fui nunca, él no caminaba, cuando perdió mucho peso ni se levantaba de la cama. Ahora que lo pienso fueron seis meses pero para mí fue un montón más porque cuando le daban el alta era una alegría, pero al mismo tiempo era un riesgo. A las dos horas levantaba fiebre y volver a armar la mochila, subirlo a un remis con la silla de ruedas, era un trastorno para él.

Me decían que de una cirugía podía no salir, que si se agarraba tal bacteria o Covid, no salía. Lo vi desde atrás de una ventana por un mes más o menos, había días que no hablaba y yo que lo conozco hace mucho sé cómo es él, que no hable o que no coma y no poder hacer nada, era tremendo.

Tuve que ocultarle algunas cosas porque no era necesario que las sepa en ese momento, después se las contaba. A él los médicos le decían lo positivo y a mi como familiar me daban los pros y las contras de cada intervención. Hablarlo ahora es un logro para mí, en ese momento estaba mal todo el tiempo, lloraba.

Con las tías íbamos a verlo durante todo el día y nos íbamos caminando al departamento de noche, si podía quedarme a dormir afuera, en el hospital, me quedaba, pero no me dejaban. La idea era conseguir un alquiler más barato y saltó todo lo que hicieron los amigos y la familia en Bolívar. No pensábamos que se iba a hacer semejante movida y estamos súper agradecidos con toda la gente.

-¿Antes cómo era tu vida?

-Siempre fui muy hiperactivo, además de trabajar me gusta la música, toqué varios géneros, he incursionado bastante. Me gusta mucho el futbol también, soy curioso, me gusta capacitarme, hacer cursos, he estudiado carreras que por cosas de la vida tuve que desertar pero siempre yendo y viniendo. De hecho, dos días antes de ir al hospital, había estado en una fiesta de egresados de mi prima, saltando, bailando, festejando y ya tenía la enfermedad.

Anteriormente a esto, la vida era tranquila, normal, cuando me colocaron stent me empecé a sentir mal porque el absceso en el psoas fue lo que hizo que estuviera con Morfina, Tramadol y Diclofenac, si era por la enfermedad en sí, fue asintomática. Los efectos de las quimios de bajar las defensas y los glóbulos blancos, hubiera sido solamente eso.

Conversé con gente que tuvo este mismo linfoma, porque hay muchos tipos de cáncer, y me dijeron que mientras se hacían la quimioterapia jugaban al futbol, trabajaban, llevaban los chicos al colegio, hacían vida totalmente normal. Si no hubiera sido lo de las piernas, de hecho tengo que empezar rehabilitación y aún no he podido, estoy en espera, hubiera estado más que bien, las piernas fue lo que me complicó.

Estuve prácticamente tres meses en cama, sin poder ir al baño, no pude bañarme en una ducha en todo ese tiempo. Cuando fui recuperando un poquito las piernas pasé a usar una silla de ruedas, me tenían que alzar y sentarme en la silla porque no podía ni sentarme al costado de la cama, con el paso de las semanas comencé con el andador, seguí con el bastón y ahora camino sin nada gracias a Dios.

-¿Ahora estás trabajando?

-Sí, estoy ayudando a mis tías que tienen un emprendimiento.

-También volviste a la música…

-Sí, estuve en Villa Juana, me invitó Raúl Chillón de La Fábrica del Ritmo, hicimos algunos temas con los chicos, amigos de varios escenarios, con todos los integrantes de La Fábrica, algunos tuve el gusto de conocerlos ahí mismo.

También hay chicos que me invitaron a ensayos, a participar, pero vengo moderando mucho las juntadas, trato de cuidarme para encarar de la mejor manera la radioterapia, no puedo tener un estado gripal para empezar semejante tratamiento. Quiero estar con amigos, ellos quieren verme y es entendible, pero prefiero esperar un poco más para no tirar al tacho todo este proceso que fue tan largo.

-Luego de la radioterapia, ¿cómo sigue el tratamiento?

-Me tienen que hacer una tomografía por emisión de positrones que es diferente a una tomografía computarizada ya que se centra más en el cáncer, en los linfomas de pacientes oncológicos.

-¿Sería para comprobar que no quede rastros de la enfermedad?

-Claro, porque en un 90% estoy curado y tengo que estar al 100%, no puede haber un resto. Esa tomografía determinará si la radioterapia fue eficiente para terminar con ese ganglio, así tener el alta y volver después a controles. Después de los cinco años sería el alta definitiva.

-Todo esto que viviste, ¿hizo que cambien tus proyectos en la vida?

-Siempre fui de disfrutar la familia, valorar mucho a los amigos, ser feliz con lo poco que uno tiene. Soy de una familia humilde y al criarme con eso, valoro todo. Soy muy agradecido, nunca perdí el sentido del humor, yo les daba fuerzas a mi familia estando así.

Ahora valoro mucho más, uno reniega cuando está estresado o cansado y después de esos meses de internación no importa el cansancio, no reniego tanto. Como proyectos me gustaría viajar y seguir disfrutando de la familia y amigos, como cualquiera.

Siento que con 30 años entre comillas estoy viejo para estudiar una carrera larga, cuando tuve la posibilidad deserté por falta de tiempo. Ahora me enfoco en disfrutar un poco más y no pensar tanto en eso.

-¿Con la música tenés planes de formar una banda?

-Sí, hay proyectos siempre, hablando con amigos para ver qué se puede hacer. Hay bandas que ya están trabajando y por ahí me llaman para una fecha, no me centro tanto en formar algo pero si se da, se da. Lo tengo más como un hobbie que como un trabajo.

Sí me gustaría el día de mañana agradecerle a toda la gente, ser donante de sangre y de médula ósea, a eso no lo tenía antes pensado, el valor que tiene donar médula, el bien que puede hacer.

Se abre un poco más la mente conociendo algo que desde afuera no se toma dimensión. Parece que uno está exento a pasar por eso, decir nunca me va a tocar o idealizar que va a morir de viejo y a mi con 29 años me podría haber tocado.

-¿Con los términos médicos te fuiste familiarizando estando internado o tenías una explicación de los profesionales?

-Soy auxiliar de farmacia y estoy familiarizado con lo que son los antibióticos y la medicación pero conocí mucha terminología nueva. De la medicación oncológica no tenía ni idea sinceramente y de los estudios, tampoco. Los médicos me fueron explicando y me fui interiorizando en lo que es la sangre, los glóbulos, cómo funciona el motor que llevamos por dentro. Tenía un mínimo conocimiento, yo estoy formado para la atención al cliente en una farmacia, tengo el conocimiento del sistema digestivo, circulatorio y respiratorio pero no estaba interiorizado como para decir la palabra absceso.

Un absceso es un grano de pus, yo tenía en los costados de las piernas, en un músculo en la espalda que recorre toda la cintura y baja por las piernas. No podía moverme en la cama de un lado para el otro, tenía que estar siempre boca arriba. Hoy en día gracias al señor Google uno se puede informar un poco más y fui aprendiendo muchísimas cosas, por ahí me daban medicación y me explicaban sobre los efectos secundarios, algo sabía de lo que podía llegar a venir.

-¿Qué le dirían a la gente de Bolívar?

-Agustín: Gracias. Faltó nombrar a gente de mi familia como mi tío Juan, mis hermanos, que estuvieron siempre. Los comercios que aportaron donaciones para sorteos, el encuentro cultural en Lo de Fede, la tertulia en el club 9 de Julio, gente que trabajó desinteresadamente en las cantinas, quienes compraron entradas o rifas solo para colaborar y no fueron al evento ni querían números.

También agradecer al Municipio local, a Desarrollo Social, a la Dirección de Cultura y a todos los medios de comunicación y difusión por la ayuda que me brindaron. Los voy a cansar diciéndoles gracias pero es inevitable, ¿cómo no agradecer? Con lo difícil que se hizo todo, tan cuesta arriba, tuvimos que vender cosas nuestras para poder alquilar en La Plata.

Quien esté pasando por una situación, no necesariamente una enfermedad oncológica, lo que sea, que cuente conmigo, con nosotros, con mi familia. En caso de necesitar alguna contención, que cuente mi experiencia, mercadería, alguna ayuda. Yo voy a estar agradecido de por vida y lo mínimo que sea que pueda ayudar, bienvenido sea.

-Priscila: vemos que hay rifas para juntar plata para una cirugía o tratamientos y lo que podamos ayudar, estamos dispuestos a aportar lo que se pueda a cualquier familia, con contactos, con alquileres. Nos hicimos muchos amigos y conocidos allá que nos brindaron un lugar, en el primer tiempo estuvimos durmiendo en el hospital porque no conseguíamos un alquiler y en los pasillos conocimos gente, familiares de pacientes que también la estaban pasando mal, eso queda y para lo que se necesite queremos aportar lo que sea.

Melina Gómez

Agustín Cabrera tras el evento solidario: “Si salgo de esta es gracias a todos ustedes”

Agustín Cabrera tras el evento solidario: “Si salgo de esta es gracias a todos ustedes”

El domingo pasado se realizó una movida solidaria en el parador cultural Lo de Fede para recaudar fondos y destinarlos al bolivarense Agustín Cabrera, quien está atravesando un delicado momento de salud, y al respecto, se mostró conmovido y realizó una publicación a través de sus redes sociales.

“Estoy seguro es que soy feliz de la vida de que sean mis amigos y mi familia”, subraya la publicación escrita por Agustín Cabrera desde La Plata, diagnosticado linfomas en sus ganglios a fines del año pasado y cuyo tratamiento es muy costoso.

La entrada al evento libre y gratuita, comenzó a las 11 de la mañana y se extendió hasta las 17 horas con shows musicales protagonizados por los artistas locales ‘Pampa’ Ottonelli, Mano a Mano, Hugo De Vigo, Fernando Ariel, Juan Manuel Orsetti, Calicho Tropical, ‘Tete Escobar’, Ballet Simón Bolívar, Mujeres Danza, Carlota, Cristina “La Galle”, Adela La Gitana, La Fábrica del Ritmo y Juanjo Sánchez.

El total recaudado fue de $177.310 gracias al servicio de cantina y a partir de una rifa que se organizó, donde se sortearon más de 50 premios donados por comercios locales para poder costear los gastos médicos. “Uno siempre trató de ser buena gente, bien hablado, amable, educado, empático con el que menos tiene, con el que está pasando un mal momento de la índole que fuera, y veo que no fue en vano sembrar ese cariño porque ayer me desbordaron de amor”, expresó Agustín.

El próximo domingo 10 de abril se llevará a cabo otra movida solidaria en el Club Defensores 9 de Julio con un valor de entrada de $400, que contará con concursos de baile, sorteos, servicio de cantina y shows a cargo de Lucas Barranco, Fernando Blanco, Agustín Noblía, Adela La Gitana, Hugo de Vigo, La Posta, ‘Tete’ Escobar, Juanjo Sánchez, Cristina ‘La Galle y ‘Mai’.

Cómo colaborar

 Aquella persona que desee hacer su aporte económico puede comunicarse al número 2314517351 o a través de dos CBU:

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